Los tres gigantes que pintan nuestra Bahía
Las especies emblemáticas son las que nos dan identidad y el reto es integrarlas a nuestro entorno urbano.
En la región de la Bahía de Banderas, nuestro paisaje no sería el mismo sin tres árboles que ya son un símbolo del occidente de México: el Tabachín, la Amapa y la Primavera. Todos los conocemos y nos dan identidad, pero cada uno tiene su propia historia. El Tabachín (Delonix regia), de inconfundible copa en forma de sombrilla y flores rojas, proviene de África. Sin embargo, se adaptó tan bien que lo consideramos un vallartense más.

En cambio, la Amapa (Tabebuia rosea, o Rosa Morada) y la Primavera (Tabebuia donnell-smithii) son nativas de nuestras selvas. En la temporada seca, la Amapa tira sus hojas para llenarse de flores rosadas, mientras la Primavera pinta de amarillo nuestro entorno. Además de adornar, refrescan la ciudad y alimentan a los polinizadores.

Pero lo que debemos saber es que estos árboles son gigantes con raíces muy fuertes y expansivas que se extienden buscando agua. El problema grave empieza cuando, por falta de información, los sembramos donde no caben. Al ponerlos en banquetas angostas,
patios pequeños o cerca de tuberías, el resultado es el mismo; tarde o temprano romperán el pavimento, levantarán aceras, destruirán drenajes y dañarán los cimientos de construcciones.

Plantar un árbol siempre es una buena acción, pero requiere sentido común. Para que crezcan sanos y sin problemas, necesitan espacios amplios. Su lugar ideal son parques públicos, plazas grandes o camellones anchos. Ahí sus raíces crecen sin destruir nada.
Desde la Bahía más Bella, te invitamos a conocer, plantar y proteger este legado natural, siempre con responsabilidad; cuidar nuestros árboles asegura que su grandeza y nuestra ciudad convivan en perfecta armonía.
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