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Propiedad vacacional: medio siglo de un gran sueño

Propiedad vacacional: medio siglo de un gran sueño

A poco más de cincuenta años de que se instituyera por vez primera el concepto de “Time Share” o tiempo compartido, la propiedad vacacional ha crecido de forma exponencial siendo una industria que genera millones de dólares.

Por Karina Macías

A poco más de cincuenta años de que se instituyera por vez primera el concepto de “Time Share” o tiempo compartido, esta industria ha crecido de forma exponencial. Hoy es una industria que genera millones de dólares. ¿Pero cómo comenzó este gran sueño?

El tiempo compartido tiene sus orígenes en Europa, principalmente en Suiza en el año de 1963 donde la empresa Hapímag inicia su primer proyecto de tiempo compartido brindando el servicio en los principales centros turísticos de Europa Central, centrándose en España.

Más tarde, un grupo de inversionistas japoneses desarrolló un proyecto llamado Japan Villa Club en 1966. Su éxito fue tan rotundo que ahora cuenta con 300 centros turísticos y 250.000 miembros.

Antes de que finalizara la década, el empresario John H. Dehaan llevó esta innovadora idea a Estados Unidos de Norteamérica, convirtiéndose en uno de los pioneros de esta modalidad. Para 1969, ya tendría su primer proyecto en Kavikailari, Hawai. En 1972 continuaría el Bird Rock Falls en Carolina del Norte y en 1973 se comenzaría otro desarrollo en Lake Tahoe, California, para comenzar la carrera por la expansión internacional.

John H. Dehaan, propiedad vacacional

Antes de que finalizara la década, el empresario John H. Dehaan llevó esta innovadora idea a Estados Unidos de Norteamérica, convirtiéndose en uno de los pioneros de esta modalidad.

Ya para finales de la década de los 80’s, el tiempo compartido se habría extendido por diversos países del mundo, incluyendo Canadá, Australia, Asia, Sudáfrica, el Caribe, México, Israel y países del Este de Europa

La innovadora forma de comercializar el alojamiento tradicional, alentando a los clientes a «dejar de alquilar una habitación» y volverse “dueños temporales” de la propiedad, al comprar una parte del hotel, tuvo un éxito rotundo. Con el paso de los años, comprar una propiedad vacacional, no solo significaba sinónimo de estatus y asegurar unas cómodas vacaciones, sino la oportunidad de intercambiar el plan vacacional a otro lugar, o incluso país.

A medio sigo la industria de la propiedad vacacional, ha demostrado ser una industria sólida en términos económicos, superando todas las expectativas al registrar más de 5.400 resorts de propiedad vacacional en todo el mundo, con propietarios en más de 120 países.

Visita: https://www.marivalvacationclub.com/es

María Karina Macias Aguirre

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