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Día de Muertos: tradición milenaria que nos llena el corazón

El Día de Muertos en México es una celebración llena de colores y recetas gastronómicas. Festejar el Día de Muertos es celebrar la vida misma, para reunirse con los seres amados fallecidos.

 

Nuestra hermosa bahía da hogar a miles de personas de diferentes regiones de nuestro país e incluso de países vecinos. Por eso hallamos una variedad aún más amplia de tradiciones y costumbres. Nuestros visitantes se enamoran y hacen propias estas bellísimas celebraciones. Una de las más coloridas es sin duda la celebración del día de los muertos, llena de flores, colores, devoción y muchos sabores. Uno de ellos es el tradicional pan de muerto.

Preparación del pan de muerto

El  pan de muerto más conocido es el pan redondo que representa el círculo de la vida. Tiene una bolita ubicada en el centro superior y que da la imagen de un cráneo con cuatro tiritas que representan los huesos. Esto simboliza a su vez los cuatro puntos cardinales o los rumbos del universo. El sabor del azahar es por el recuerdo a los ya fallecidos.

En algunas regiones del sur como Oaxaca, el pan que se usa es el mismo que el de consumo diario. Simplemente al prepararlo se le dedica al los difuntos. En otras zonas como el Occidente, se prepara con harina, levadura, leche, mantequilla, canela, huevo, anis y azahar de naranja. Hay regiones donde el pan es cubierto con una ligera capa de azúcar blanca o pintada de colores. En otras se agrega ajonjolí.

Actualmente el pan de muerto se ha convertido en un pan muy popular que podemos encontrar en ocasiones desde agosto hasta mediados de noviembre. Está presente en panaderías, supermercados, cafeterías y hasta en algunas tiendas de conveniencia.

Altares mexicanos: tradición milenaria

Día de Muertos
Según la tradición, los muertos regresan en la noche del 31 de octubre.

En muchas regiones del país este pan solo se prepara para estos días. Según la tradición, los muertos regresan entre la noche del 31 de octubre a la madrugada del 2 de noviembre a visitar a sus familiares. Estos, llenos de gusto, les preparan sus platillos favoritos y los agregan a la ofrenda que puede ser puesta en casa, en un altar o directamente en el panteón. La ofrenda normalmente incluye papel picado de brillantes colores, flores de cempasúchil, agua, sal, copal o incienso, y los platillos favoritos del difunto recordado. También dulces típicos, bebidas tipo aguardiente, tequila o mezcal, pan de muerto, chocolate caliente, calaveritas de azúcar y algunas fotografías de los amados difuntos.

Se dice que durante esas noches, las ánimas de nuestros seres amados regresan a su altar o donde está su ofrenda y disfrutan una vez más de los manjares de esta dimensión.

Como tradición también se dice que no es recomendable comer los alimentos puestos en la ofrenda ya que los difuntos tomaron la esencia de lo que hayan «comido». No se si eso sea verdad o no, pero prefiero no averigüarlo…

Día de Muertos: la celebración de la vida

Festejar el día de muertos es celebrar la vida misma. Para muchos mexicanos significa reunirse nuevamente con sus seres amados fallecidos. Dedicarles una comida, recordarlos, rezarles con devoción y pasar un rato con ellos.

Sin duda la celebración del día de muertos, es regalarte la oportunidad de recordar con amor a quienes ya no están contigo y a planear y actuar en tu vida como quieres ser recordado por quienes te aman.

Claudio Fabian Guevara

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